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Wings for Life World Run: Corriendo por los que no pueden.

Todo comenzó con una simple pero interesante idea durante una escala en el aeropuerto de Moscú: ¿Qué tal si intentamos que todo el mundo corra a la vez? Todos, en todas partes, el mismo día y a la misma hora. Una carrera de proporciones épicas en la que gane aquel que consiga aguantar más tiempo corriendo. Una carrera mundial. ¿Puede hacerse? ¡Pudo!

Conoce a Anita Gerhardter, CEO de Wings For Life, una organización benéfica cuya misión es conseguir que las lesiones de médula espinal tengan cura. Tras dos años de planificación la Wings For Life World Run vio la luz, pero no sin antes añadir un poco de emoción, los Catcher car. Vehículos equipados con sensores que perseguirán a los corredores y que suponen el fin de la carrera para los que son alcanzados.

 

Rompiendo Moldes

Una vez con el concepto de carrera claro, se empezó a pensar en la tecnología necesaria para implementar en el coche. Necesitábamos una nueva forma de hacer las mediciones para que todos los corredores fueran puntuados correctamente en todo el mundo y al mismo tiempo. Para asegurar que las carreras terminaran en un plazo razonable, el Catcher car iría incrementando su velocidad durante diferentes intervalos hasta alcanzar al último corredor.

Una Carrera Global

El 4 de mayo de 2014 llegó la primera carrera, un equipo de cronometradores, técnicos y expertos en comunicación y medios establecieron el punto de control de carrera en Spielberg, Austria. Tras dos años de desarrollo, planificación y muchos nervios había llegado por fin el momento de ver cómo funcionaría este nuevo formato de carrera global. ¿Lo haría sin problemas?

Con el comienzo de la primera carrera llegaron las primeras sonrisas. Datos, imágenes e historias llegaban al control de carrera desde todos los lugares del mundo. Fue un día de victorias personales, desde la primera persona alcanzada por el Catcher car en Hennebont (Francia) tras 5 km hasta equipos corriendo en Australia y Sudáfrica. Gente de Canadá y Polonia compartiendo sus experiencias en las redes sociales... etc.

Desde un principio el objetivo de la Wings For Life World Run ha sido atraer al mayor número de participantes posibles para que corrieran a la vez. Por eso en 2015 se introdujo el “Selfie Run” una app que da la oportunidad para que el resto de personas que no pueden acercarse a la localización oficial puedan correr desde el lugar que deseen, el mismo día a la misma hora. Cientos de personas se unieron al movimiento “Corre por los que no pueden” a través de esta app, hicieron su carrera desde sitios tan remotos como el círculo polar ártico o las grandes praderas canadienses. Incluso lo probaron algunos famosos como la estrella de F1 Daniel Ricciardo, que consiguió alcanzar los 12.55 Km en Mónaco.

Aquellas personas que pudieron correr desde sus respectivas salidas oficiales estuvieron encantados de poder hacerlo junto a celebrities como el piloto de F1 Mark Webber en Silverstone, el presidente de Eslovenia Borut Pahor en Ljubljana o el príncipe Abdulaziz Turki Al Faisal de Emiratos Árabes en Dubai.

Lo mejor para el final

Pero sin duda el mejor momento para todos los corredores es el final, cuando el Catcher car, conducido por alguna cara conocida empieza a coger a los corredores. Y es que ¿Qué mejor forma de terminar una carrera que siendo pillado por ejemplo por el piloto de F1 David Coulhard, el campeón del Paris-Dakar Marc Coma o el saltador base de la estratosfera Felix Baumgartner?

Una combinación ganadora

De una Carrera divertida a una competición seria.

La primera ganadora en la categoría femenina de Wings for Life World Run fue la noruega de 18 años Elise Molvik, que consiguió recorrer una distancia de 54.79km antes de ser alcanzada por el Catcher car. Por otro lado, competidores mundiales como el ultrarunner sudafricano Eric Ngubane, el italiano Giorgio Calcattera y el Americano Michael Wardian se enfrentaron entre ellos a miles de km de distancia, pero la carrera la ha ganado durante los dos últimos años consecutivos Lemawork Ketema, en ambas ocasiones tras una emocionante batalla contra el corredor peruano Remigio Quispe.

En 2015 pudimos ver el primer participante en silla de ruedas, Aron Anderson, que se proclamó campeón nacional tras completar 54.82Km.

Lo que depara el futuro

Desde el principio, Wings for Life World Run ha sido algo orgánico. Creciendo de la forma más emocionante e inesperada. Una carrera centrada en conseguir que todos los corredores del mundo corran por los que no pueden. Porque cada una de las personas que corre por las que no pueden acerca un poco más la cura para las lesiones de médula espinal.